You are here
Home > Editorial

EDITORIAL | Por Mara

 

Por Leticia Romero:

La desaparición de Mara Fernanda Castilla Miranda comenzó la madrugada del viernes 8 de septiembre y culminó con la noticia de su posterior asesinato, este 15 de septiembre. La estudiante de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) estuvo el jueves 7 en el bar El Bronx en San Andrés Cholula, Puebla. Al salir, Mara abordó un taxi Cabify a las 4 horas para llegar a su casa; sin embargo, eso jamás sucedió.

 

Karen Castilla, la hermana de Mara fue quien pidió la unidad, ella sabía cuál era la ruta y el tiempo que demoraría en llegar hasta casa. Pero cuando el tiempo estimado del trayecto superó lo normal (15 minutos), Karen decidió reportarlo. Habían pasado 48 minutos y Mara aún no llegaba.

 

En su testimonio, el chofer de Cabify aseguró haberla recogido en el bar y que había sido la misma Mara quien adelantó el fin del viaje poco antes de llegar a su casa. Al no tener pruebas fehacientes en su contra, las autoridades lo dejaron ir. El mismo sábado, la familia de Mara declaró que recibió llamadas telefónicas en las que un hombre aseguró que la joven se encontraba bien. Gabriela Miranda, madre de Mara, detalló que nunca le fue requerido un rescate, y que, con base en las características de la desaparición, temía que su hija fuera entregada a una red de trata de personas.

 

“El día sábado yo recibí una llamada en donde me dijeron que ella estaba bien, pero al pedir más información me colgaron. En este momento estamos descartando el secuestro porque no nos han pedido absolutamente nada, pero pensamos que tiene más el estilo de la trata de blancas”, le dijo Gabriela Miranda al sitio web e-consulta.

 

El cuerpo de Mara Fernanda Castilla, estudiante de 19 años, fue hallado la tarde de este viernes en un tramo de la carretera Puebla-Tlaxcala. La familia recibió la noticia después de presenciar la audiencia en la que se dictó prisión preventiva a Ricardo Alexis.

Antonio Gali Fayad, gobernador de Puebla, comunicó sus condolencias a la familia y prometió en que se hará justicia en este caso,

Por ahora, el conductor de Cabify ha sido trasladado al penal de San Miguel, ubicado en la ciudad de Puebla, desde donde continuará su proceso. Se le acusa del delito de privación ilegal de la libertad. Cabify, por su parte, emitió un comunicado en el que lamentó el fallecimiento de Mara.

 

Así de fácil se arrebata una vida en este país, Mara salió de Xalapa buscando una vida, mejor, una vida libre de la violencia que vive Veracruz. Pensó que en Puebla se alejaría de eso, de los secuestros, de las ejecuciones, del acoso de autoridades arbitrarias, pero no, en Puebla encontró la muerte. Mara es una víctima más de una sociedad en donde la violencia en contra de las mujeres es algo muy normal, la misoginia, la discriminación, todo forma parte de un ciclo de violencia que atenta contra las mujeres por el simple hechos de ser mujeres; la violencia de genero.

 

En nuestro país, de acuerdo con datos de la Encuesta Intercensal 2015, en México, la población de mujeres representa más de la mitad de la población total (51.4%) con respecto a la población de hombres (48.6%), lo que implica una relación de 94.4 hombres por cada 100 mujeres. Poco más de la mitad del total de mujeres de 15 y más años (52.3%) que tienen o tuvieron al menos una relación de pareja, ya sea de cohabitación por medio del matrimonio o la unión de hecho, o bien alguna relación de pareja o noviazgo sin vivir juntos, ha enfrentado agresiones del esposo o pareja (actual o la última), a lo largo de su relación. Asimismo, 57.5% de las mujeres de este grupo de edad declaró que al menos una vez ha sido agredida por personas distintas a su pareja, ya sea por familiares, conocidos o extraños en diferentes espacios. De acuerdo con el tipo de violencia, la sexual (intimidación, acoso sexual, abuso sexual) es la que presenta el mayor porcentaje de mujeres (52.7), por tipo de agresor la mayoría declaró que fue un agresor distinto a la pareja (50.2), mientras que el porcentaje de aquellas que declararon haber sufrido violencia sexual por parte de la pareja es de 6.9.

 

En México la violencia contra las mujeres es la norma, es lo que sucede porque tiene que suceder, es parte del status quo que domina a la sociedad. El machismo también es la norma, el sistema de comportamientos que normaliza este tipo de violencia es lo que debemos luchar y erradicar. La erradicación del machismo que promueve la violencia de género, no es una cuestión que competa únicamente a las mujeres, es una tarea de todos y eso también deben comprenderlos las propias mujeres, en especial los sectores radicales del feminismo.

 

El feminismo busca la erradicación del machismo, la violencia de género y la inclusión de las mujeres en diversos ámbitos de la sociedad. Las alas más radicales del feminismo, buscan la segregación extrema de los hombres en espacios públicos, la creación de política pública que promueva una discriminación positiva en favor de la mujer, pero con la segregación masculina como punto fundamental de sus propuestas. Este fin de semana se realizó una marcha exigiendo justicia por Mara. No se entiende muy bien que justicia se pide, el asesino se encuentra en prisión. Pero entre las consignas exigían una vida libre violencia. En algún punto de la marcha, el periodista Jenaro Villamil quien se encontraba cubriendo la marcha, fue sacado de la misma a empujones, insultos y amenazas, por un contingente de radicales quienes no querían hombres en ese grupo.

 

Lograron que se hablará de ellas en vez de la marcha, en vez de Mara, se adueñaron de un dolor, lo hicieron suyo y lo utilizaron para avanzar una agenda que pugna que por la segregación extrema. Mara no se merece ser representada por un grupo de radicales violentas e incoherentes que piden a gritos una vida libre de violencia mientras golpean y amenazan a un reportero, Mara merece cosas y mejores feministas.

 

El asesinato de Mara nos debe llevar a repensar diversos paradigmas de la sociedad y sus instituciones. La forma en que el gobierno, las empresas y demás actores vitales interactúan con las mujeres, como las incluyen en sus organigramas, y como permiten la libre competencia por todos los puestos. De igual forma, el Estado deberá reconocer que las mujeres necesitan protocolos especiales que aseguren una vida libre de violencia y les garanticen el acceso a espacios públicos y servicios sin que sean presa del miedo de sufrir algún tipo de violencia.

 

También el Estado deberá aplicar los instrumentos internacionales que buscan la protección de las mujeres como “La Convención Belem do Pará” o la “Convención sobre la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra la Mujer” entre otros, leerlos, entenderlos y exigir su aplicación concreta, no solo se lo debemos a Mara, si no a miles de mujeres que ha muerte en circunstancias similares a las de Mara.

 

Deja un comentario

Top