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Editorial | Algunos no están muertos

Por Leticia Romero

Después de 33 años de militancia en Acción Nacional, Margarita Zavala anunció su renuncia al partido y con ello, parece indicar, a cualquier intento serio de ser la primera Presidenta de la Republica. Los acomodos políticos siguen, incluso cuando las secuelas del pasado sismo aún se sienten en la población. La salida de Margarita Zavala representa un enfrentamiento directo al proyecto de Ricardo Anaya y el Frente Ciudadano, una alianza pegada a la fuerza que poco a poco va tomando forma.

 

En este escenario de convulsiones políticas y cambios de lealtades, el 2018 luce demasiado complicado para el votante promedio. En el Frente Ciudadano las cosas cada vez se aclaran más, Ricardo Anaya logró salirse con la suya, todo parece indicar que el candidato del Frente será él, Barrales será la candidata en la Ciudad de México y Dante ocupará la coordinación de campaña. Después de una desastrosa gestión durante las labores de búsqueda y rescate en la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera se vuelve un candidato incomodo, tan sólo hace poco declaró que en diciembre dejará la Jefatura de la CDMX para buscar la Presidencia, pero se encuentra con una labor imposible, sus índices de popularidad son bajísimos y nada indica que subirán. Mientras sus opciones se reducen, el Frente parece darle la bienvenida, los rumores señalan que Mancera se unirá a la candidatura de Anaya para fungir como Fiscal General en el proyecto presidencial de Anaya. Triste final.

 

Por su parte el PRI, es visto como un zombie, muertos en vida cuyas oportunidades de ganar la presidencia son nulas. Pero todos parecen olvidar que estamos hablando del PRI, el partido más tenebroso de la historia de nuestro país, una organización política con los recursos, el poder y los alcances para modificar a voluntad cualquier situación adversa que se le presente. En el tricolor las cosas se ven mucho más tranquilas y civilizadas entre los posibles candidatos. Meade Kuribeña ha tomado la delantera, un candidato sobrio y con bagaje académico y de servicio público, un foráneo de la clase política, contrario a lo que representa Osorio Chong, un baluarte de la clase política priista, que representa viejos intereses y quien alguna vez fue el candidato mejor posicionado del PRI, hoy se enfrenta a un repudio absoluto sobre la clase política y su total ausencia de las labores de búsqueda y rescate durante los sismos, lo ponen fuera de la carrera. Nuño, De la Madrid y Narro siguen la carrera por aparecer en la boleta de 2018, ya veremos que sucede, pero cuando piensas que el PRI está muerto, es cuando más peligroso se vuelve.

 

Quien tiene el camino pavimentado a una posible victoria es Andres Manuel, quien observa desde la calma como sus más cercanos enemigos políticos se hacen pedazos presos de la ambición. Las ventajas de ser un líder único y omnipotente es que nadie puede disputarte el título. El eterno candidato dispone desde su trono, todos los movimientos del partido, incluso si son los más inexplicables. El caso de Monreal evidencia que su reinado no admite disputa, y ante esa situación todo parece indicar que su hipotético gobierno será similar, a ver si el rampante despotismo con el que se conduce el “Mesías” no termina por pasarle factura en 2018.

 

Por ultimo nos quedan los independientes, candidatos con bastante sustancia, pero poco y verdadero apoyo. Ríos Piter saltó al estrellato durante las comparecencias de la infame Paloma Merodio y desde entonces goza de una relativa popularidad en ciertos círculos. Pedro Ferris formó una reputación como un férreo crítico del sistema durante sus tiempos como conductor de radio, posee un temperamento bastante volátil, capaz de mentarle la madre a un estudiante universitario ante un mordaz cuestionamiento. El Bronco ha perdido enormes cantidades de popularidad debido a desatinadas actuaciones y declaraciones en donde muestra un pensamiento retrograda y en extremo conservador, lo cual funciona en el norte del país, pero el resto de los estados no viven en la edad media.

 

En el 2018 veremos una lucha de discursos, planteamientos, plataformas, recursos y bandos, veremos también un panorama político cambiante a raíz de los recientes eventos en nuestro país. La naciente sociedad civil va a cobrarle caro a la clase política el gran número de desatenciones y torpezas ante los desastres. O no, tal vez las cosas sigan como siempre, ganen los de siempre, y el temblor sólo nos mostró a una perrita muy linda, pongo mis esperanzas en otro lado.

 

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