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Editorial | Un mundo raro

 

México es un mundo raro, seguro José Alfredo Jiménez se refería a otra cosa, pero acabo por describir a la perfección a un país con muy marcados contrastes. Efectivamente México es un mundo raro, un mundo capaz de una extraordinaria crueldad, corrupción, y suciedad, pero también capaz de una increíble compasión, cariño y amor por sus seres queridos, el mexicano sabe que vive entre dos estados de consciencia, uno donde puede salir de su casa y otro donde no sabe si regresará.

 

La construcción del infierno en ese estado mexicano que revelan los testimonios en los tribunales texanos, se reúne en el informe “Control…. Sobre Todo, el Estado de Coahuila” presentado este lunes en Ciudad de México. Fue realizado por la Clínica de Derechos Humanos de la Facultad de Derecho de la Universidad de Texas, en colaboración con el Centro Diocesano para los Derechos Humanos Fray Juan de Larios de Coahuila. El documento analiza los juicios contra exintegrantes de Los Zetas en las cortes de Austin, San Antonio y Del Río, Texas. Los procesos se realizaron entre 2013 y 2016. A los detenidos se les acusó de asesinato, conspiración para importar drogas y armas, así como de lavado de dinero.

 

Este reporte detalla años de un infierno que estuvo frente a nosotros todo este tiempo, y sólo es posible reconocer en los ojos del extranjero. Un infierno que se llevó miles de vidas, desapareció pueblos enteros, destruyó familias, y dejó una cicatriz enorme en la historia de Coahuila. Hasta ahora este único reporte detalla lo ocurrido en Coahuila, aún falta por saber toda la porquería que se esconde en el resto de los estados de la república, pero por ahora, nos enteramos que toda la masacre que ocurrió en el norte del país, ocurrió bajo las narices de y con la complicidad de autoridades y gobernadores.

 

En este reporte, salen a relucir 3 gobernadores, entre ellos el ex gobernador de Coahuila, quien de acuerdo a testigos protegidos que formaron parte de los Zetas, financiaron sus campañas con dinero proveniente del crimen organizado. No solo estos gobernadores mantuvieron o mantiene vínculos con el crimen organizados, sino también corporaciones policiacas enteras, altos mandos de la marina. Los Zetas lograron mantener sitiado y ocupado todo el territorio de Coahuila, si lo pudiéramos poner un nombre a lo ocurrido, esta organización criminal invadió el estado hasta que fue repelida por las Fuerzas Federales.

 

El México en que vivimos permite estas atrocidades, los gobernantes mantienen un equilibrio que depende de la cobardía y la ambición. El dinero que mueve las campañas políticas en ocasiones, también ayuda a que corran ríos de sangre. Dinero de los Zetas fluyó por las campañas de Moreira y Duarte, no es una mera coincidencia, la escoria llama a la escoria. En los días que corren el cinismo tiene niveles insospechados, a nadie le sorprende que Duarte y Moreira se hayan comportado a la altura de dos seres terriblemente despreciables, tampoco nos sorprende la impunidad con que esto se haya podido realizar, lo sorprendente es que a pesar de que se trataba de un secreto a voces, hoy nos toma por “sorpresa”.

 

El extremo de México, se nos manifiesta con flores y altares. La muerte que veneramos en este lado, no es la misma a la que le tememos en el otro México, la que lleva la última letra. En este mundo raro, México se encuentra agachado ante una cúpula de gobernantes que juegan con el destino de muchas personas.

 

A mediados de 2012, señala el testigo Saúl Fernández en el juicio realizado en San Antonio, el cartel estableció retenes en cada calle de Piedras Negras, y revisaron a todas las personas que entraban o salían de la ciudad. Y todo en presencia de la policía local. Cuando se preguntó Fernández que hicieron los agentes, Fernández respondió: “Bueno, actuaban como que no estaba pasando nada”.

También establecieron una red privada de comunicaciones, con cientos de antenas retransmisoras en edificios, locales comerciales o en los cerros cercanos. A los únicos a quienes temía el cartel era a los marinos, señala el testimonio. Y para evadirlos los jefes del grupo utilizaban helicópteros oficiales, asegura el testigo Rodrigo Uribe Tapia en el juicio de San Antonio. Además de la colaboración policíaca el grupo consiguió el apoyo de políticos locales, e incluso a algunos les financiaron sus campañas electorales.

 

Aquí no pasa nada, seguiremos poniéndole altares a los muertos, seguiremos venerando a una muerte a la que romantizamos porque esa muerte es nuestra, justa y cercana, la otra no es nuestra, nos la impusieron, no la conocíamos y entro a nuestras casas y nos quitó todo, para esa muerte no hay altares y cuando Duarte y Moreira se vayan espero que tampoco haya para ellos, que nos olvidemos de ellos, que desaparezcan de la historia. En este mundo raro, todo esto sigue pasando, igual y algún día no sabremos nada de esto, por lo pronto aún falta mucho por saber, muchos muertos más que enterrar, y espero que muchos políticos por encerrar.

 

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