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EDITORIAL | Hablemos de Andrés Manuel López Obrador

Hablar de Andrés Manuel López Obrador, es hablar del personaje más polarizante de los últimos años en la historia de nuestro país. El oriundo de Macuspana ha participado en 2 elecciones federales resultando una división política de la ciudadanía nunca antes vista. Cuando en 2006 perdió frente a Felipe Calderón por un margen decimal, optó por cerrar el Paseo de la Reforma, declararse Presidente legítimo y llevo a cabo su propio Grito de Independencia.

Las polarizaciones que ocasiona López Obrador, bien pueden ser producto de una política partidista que ha visto cómo ni el PRI ni el PAN, han sido capaces de responder a los diversos retos que nuestro país ha enfrentado. La respuesta de López Obrador ante los retos de seguridad, economía, transparencia y rendición de cuentas entre otros, ha sido bravía y llena de un discurso reactivo, tendiente a denunciar grupos políticos causantes de los problemas nacionales. No es ajeno a nadie, que Andrés Manuel llame a este conjunto de grupos políticos “La Mafia del Poder”.

En su libro “La mafia que se adueñó de México… y el 2012” nos da pormenores de la Mafia del Poder, un grupo de empresarios y políticos capaces de moldear a voluntad el rumbo de nuestro país. De acuerdo con Andrés Manuel, los orígenes de este grupo se encuentran en la década de los 70´s y señala como sus principales creadores, a los ideólogos de la derecha. Con el tono reaccionario que lo caracteriza, habla de un cambio de paradigmas, soberanía nacional frente a globalidad, lo público frente a lo privado, el nacionalismo frente al liberalismo.

López Obrador identifica el génesis de la Mafia del Poder, en la privatización de las empresas paraestatales, y menciona tantos nombres como empresas tenía el estado. Andrés Manuel utilizaba el término para identificar a conjunto bien definido de personas a quienes acusaba de terribles decisiones gubernamentales. En 2011 en una entrevista para Expansión, el llamado “Peje” se expresaba así de la Mafia del Poder.

“Salinas es el jefe de este grupo. Son 16 multimillonarios. En su mayoría todo lo que tienen se lo deben a Salinas. Antes de Salinas no pintaban y ahora aparecen en la lista de la revista Forbes entre los hombres más ricos del mundo. (Son) 16 multimillonarios, 11 políticos corruptos del PRI y del PAN y tres tecnócratas”

La coherencia del término es atinada más sin embargo no implica su veracidad, aunque las coincidencias son mayúsculas. Durante la campaña presidencial de 2012, removió de su discurso político el susodicho concepto e introdujo la idea de una “Republica Amorosa”. Héctor Quintanar Pérez, politólogo y profesor de la UNAM, se expresaba así respecto al cambio de discurso.

López Obrador está asumiendo un discurso de candidato ganador pero no triunfalista, “voy a dar amnistía a los que han tenido la condición de la mafia del poder, voy a aceptar militantes prominentes de otros partidos políticos. Es una especie de reformulación más concreta de lo que en su momento fue la Republica Amorosa.

Quintanar no fue el único, diversos politólogos y periodistas recibieron con agrado este cambio de discurso, nunca hubo otro momento de su carrera política en donde se le vieron tantas condiciones de estadista. Fugaz fue la “República Amorosa”. Al perder la elección de 2012, el Obrador que llamaba a una unidad, fraccionó a las izquierdas y recuperó el tono más combativo. Realizó una campaña a lo largo y anchó del territorio nacional y fundó MORENA, el partido desde donde obtuvo recursos y libertad para enarbolar el discurso que mejor le pareciera.

El concepto de Mafia del Poder sufrió una transformación radical que ya  muy pocos la identifican como aquel grupo compacto del que hablaba en su libro y en diversas entrevistas. Se transformó en un concepto saco que le sirvió para depositar puntos de desacuerdo. Los ejemplos de lo anterior se han acentuado en los últimos meses.

Durante un mitin en la ciudad de Altontonga Veracruz, militantes de Morena denunciaban imposición de candidatos a la alcaldía, mismo caso ocurrió en la ciudad de Papantla, Andrés Manuel respondió llamándolos infiltrados de la Mafia del Poder. En meses recientes criticó a Paco Calderón, caricaturista del diario Reforma, porque hizo un dibujo que no le gusto, lo acusó de ser parte de la Mafia del Poder. Al escritor Francisco Martín Moreno lo acuso de servir al conservadurismo sólo porque éste señaló que no votaría por el tabasqueño. Este concepto ha llegado a extremos bastante risibles, en 2015, durante un mitin en la ciudad de México y previo a los comicios de ese año, Andrés Manuel declaró esto:

“Porque ahora permiten que la mafia del poder organice un partido de futbol, Brasil-México, el día de la elección, para que la gente no participe, y qué hace el INE, qué hace el Trife, nada absolutamente”

Pasa el tiempo y Andrés Manuel se aleja a kilómetros de aquel que prometió una República Amorosa, para dar lugar a la Republica de la Sin Razón. El concepto de Mafia del Poder le viene bien porque ahí deposita todo aquello que no concuerda con una ideología modificada durante cada elección. A pesar de lo expuesto, hay quienes lo acompañan en el discurso de plantear argumentos difusos y faltos de coherencia como política.

Alrededor de López Obrador se han arremolinado personajes controversiales, con ideas que rayan en el radicalismo y otras en delirios propios de un movimiento de fanáticos. John Ackerman compara al tabasqueño con Emiliano Zapata y George Washington y ensalza el régimen venezolano diciendo que aquel es más democrático y respetuoso de los derechos humanos que el mexicano. Fernández Noroña señala que el gobierno venezolano está al servicio del pueblo, que no se trata de lo que los medios nos hacen ver, llama a la desobediencia civil (que implica no pagar la gasolina completa)

En su más reciente entrevista con Jorge Ramos, Obrador manifestó su deseo de llevar a consulta diversos derechos de minorías como el aborto, matrimonio entre personas del mismo sexo, adopción por este tipo de parejas y se mostró reacio a condenar el régimen de Nicolás Maduro. Sus números se mantienen.

Estamos frente a un personaje con tintes mesiánicos y un estatus casi religioso, cuya base de votantes se presenta ajena a un sin número de críticas y señalamientos directos, un actor político sobre el cual no pesa la objetividad y la crítica se ve deformada por un horizonte de sucesos que lo rodea y lo protege.

Hoy MORENA pierde la contienda por el Estado de México y con ello sus posibilidades de ganar la presidencia se reducen dramáticamente, acusara fraude, reventará las instituciones, pegara manotazos en el escritorio y su candidata en el fondo escondiéndose de la turba que señala que esta elección se les arrebató de las manos.

Que conveniente resulta que MORENA sea la esperanza de México, que pierda cada elección importante, la mantiene vigente, la esperanza es la esperanza mientras no se cumpla, ni hablar otra elección perdida a la bolsa.

 

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