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EDITORIAL | Estado Fallido

Un Estado Fallido es aquel que ha perdido la autonomía y control sobre ciertas partes de su territorio, su autoridad y legitimidad han sido cuestionadas por grupos de poder externos a éste. En un Estado fallido las instituciones son casi inexistentes, las estructuras de las pocas que quedan, encuentran su autonomía comprometida frente a las dinámicas de los grupos de poder que desafían al Estado y fallan en realizar las funciones básicas de protección de sus ciudadanos, un Estado Fallido es pues, una organización política colapsada, rebasada por los desafíos de inseguridad y gobernabilidad. Veracruz por definición no puede ser un Estado fallido, se trata da de una entidad federativa con la tristeza de ser salvada por la semántica.

 

Los hechos recientes suscitados en Veracruz, contradicen los dichos del gobernador del estado. En los promocionales de su informe presume que, si bien es cierto la situación de seguridad en el estado no es la que todos quisiéramos, ha mejorado notablemente gracias a sus audaces gestiones, él siente plena satisfacción. Este optimismo nauseabundo, que ya tuvimos en la época de los frutsis y gansitos, fue encontrado tirado en bolsas de basura en plena capital el pasado domingo.

 

Entender la diferencia entre la situación que padece el estado y la percepción que de ésta tiene el gobernador, es un trabajo para un psicoanalista. El autoengaño funciona sólo para él, mas no con sus gobernados, no hay cámaras ni drones que nos hagan sentir seguros. Resignado a una situación que se le ha ido de las manos, el autoengaño es lo mejor que puede hacer, las palmaditas en la espalda y un proceso de profunda negación es lo que nos espera en su Primer Informe de Gobierno, uno en donde estoy segura, no habrá mención del Alcalde Electo de Hidalgotitlán.

 

“De acuerdo a los primeros informes, se tiene conocimiento de que los hechos tuvieron lugar la tarde de este día en la zona centro de este municipio, cuando un grupo de personas presumiblemente lesionaron con armas de fuego al hoy occiso”, indicó la Fiscalía estatal, en un comunicado. De acuerdo con los primeros indicios, en los hechos presuntamente participó un grupo delictivo vinculado con el tráfico de combustible. “De igual manera, se investigará a las autoridades municipales y a elementos policiacos locales, por la probable omisión ante el conocimiento del crimen”, agregó la Fiscalía.

 

En el Gobierno de Yunes Linares se dispararon los secuestros: entre enero y agosto se registraron 119 carpetas de investigación, un aumento del 40 por ciento con relación a las 85 que hubo en los mismos meses del 2016, de acuerdo con las cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Público. Los robos con violencia también han encontrado su punto más álgido. Entre enero y agosto hubo 6 mil 443 carpetas de investigación por robo con violencia, esto representa un aumento del 107 por ciento con relación a las 3 mil 101 del mismo periodo en 2016.

 

Este estado es una caricatura de la seguridad. Presos de las apariencias, los políticos tienen que aparentar que todo está bien mientras todo arde a sus espaldas. El oficio de actor con cualidades zen, requiere una dosis de cinismo extremo, huele a quemado, pero puedo prender un incienso, para Yunes ese incienso son miles de spots que nos dicen que las alarmas que se escuchan al fondo no son otra cosa que Fake News.

 

El problema de seguridad en Veracruz y sus incansables cifras, nos dice que hay cosas que tal vez los gobernadores por si solos no pueden solucionar. El apoyo que el gobernador ha solicitado del gobierno federal, es tenue, tibio, unos cuantos elementos de la Marina que no le griten a nadie a que hay un problema mayúsculo. Se trae un gato a la vecindad porque un perro es demasiado ruidoso. Yunes se queda a medias en aceptar que hay un problema mayúsculo y en esconder que nada pasa, en esa rendija de indecisión, aparecieron las bolsas, mataron a un alcalde, secuestraron a unos trabajadores y el estado sigue ardiendo en llamas.

 

Tal vez no somos un Estado fallido, la semántica ayuda mucho, tal vez somos algo peor, la ficción de una entidad federativa que tiene cierta autonomía sobre su territorio, el chiste en el que nadie se ríe, la historia que no tiene final feliz.

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