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EDITORIAL | Perdonar al narco

 

Omar Treviño Morales, alias el “Z 42”, uno de los últimos líderes de los Zetas y el más sanguinario en una lista de hombres en los que la violencia siempre fue el sello de la casa. Es señalado por ser el responsable de más de mil ejecuciones, entre ellas, 300 personas del Pueblo de Allende, a quienes, en menos de tres días, ordenó secuestrar, ejecutar y disolver en tambos con diésel, para después ordenar la demolición de sus casas y la quema y rapiña de sus pertenencias, todo porque dos miembros de su organización que lo traicionaron, son oriundos de Allende. Fue capturado por elementos de fuerzas especiales de la Marina Armada de México el 4 de marzo de 2015. Los miles de familias afectadas por este individuo (sí, miles) por fin obtuvieron justicia, el responsable de la muerte de sus hijos, madres, esposas y hermanos, por fin había sido llevado ante la justicia, ahora imagine querido lector, que el señor puede salir de la cárcel debido a que el nuevo Presidente de los Estados Unidos Mexicanos, ha decidido otorgarle el perdón a causa de una amnistía.

 

Eso es lo que propuso Andres Manuel este fin de semana, en donde señaló que, de ser posible, se analizaría otorgar una amnistía a los líderes criminales del narcotráfico para conseguir la paz. “Vamos a explorar todas las posibilidades desde decretar una amnistía, escuchando también a las víctimas, vamos a plantearlo, lo estoy analizando, lo que sí les puedo decir es que no va a quedarse ningún tema sin ser abordado si se trata de garantizar la paz y la tranquilidad” esto lo dijo nada más y nada menos que en el estado de Guerrero, lugar azotado por el narcotráfico.

 

Las propuestas de este señor han estado llenas de populismo, falta de coherencia, demagogia y una falta de conocimiento profundo de las finanzas públicas, pero esta última puntada es algo muy diferente. En medio del año más violento desde que se inició la guerra contra el narco, los miles de víctimas y deudos de este cementerio, lo último que necesitan es que alguien les diga que ese tipo que desmembró a su ser querido, será perdonado por un presidente al que no se le ocurrieron mejores ideas para combatir la violencia.

 

Perdonar al narco es tan ridículo como suena y por una sencilla razón. Imaginemos que todos estos tipos salen a la calle solo con la promesa de que no lo volverán a hacer, de que no volverán a matar, violar y desangrar al país, así sin más, el equilibrio de todo el país basado en una promesa efímera y endeble, y después, cuando estos tipos se den cuenta de que no pueden o saben vivir de otra forma, que son psicópatas enfermos de sangre, ¿cómo se les recaptura? Así sin más, mandamos al diablo el trabajo de años de las corporaciones policiacas, de la Marina y el Ejercito, los caídos en el cumplimiento de su deber, los miles de desplazados, los que perdieron negocios, los que aún sufren, a todos nosotros.

 

¿Qué espera Andres Manuel del narco? Es exageradamente sospechoso que hable de este tema tan abiertamente, como si este país no escuchará esa palabra y sintiera miedo. Se me ocurren muchas cosas y ninguna tiene buena pinta. En el marco de la carrera electoral todo voto cuenta, hasta el del narco. En una versión macabra y asquerosa del voto corporativo, todas las facciones del crimen organizado acuden a las urnas a tachar el nombre de Andres Manuel en las boletas, y también por qué no, “convencen “con buenos modos a sus vecinos de hacer lo mismo. En esta carrera se necesitan recursos y también, porqué demonios no, los recursos del narco, si acaso esta declaración no es más que una invitación a depositar una cooperación en la charola de MORENA.

 

Pero si hay algo que me deja más o igual de perpleja que Andres Manuel, son sus seguidores, incluso aquellos que en su momento manifestaron su repulsión al narco o aquellos que han sufrido de cerca o en carne propia el terror de vivir en un lugar bajo el yugo del crimen organizado, todos parecen ser capaces de dar tantas vueltas como sean necesarias para que las palabras de su líder no atenten contra sus creencias, incluso si eso significa abandonar esas creencias o abandonar la memoria de aquel ser querido al que un día se lo llevaron y jamás regresó. Son increíbles porque son capaces de hacer que Andres Manuel tenga razón estando en contra y a favor del mismo tema, son acólitos y fanáticos que jamás van a cuestionarle algo a su mesías.

 

Cuando meses antes gritábamos en las calles “Vivos se los llevaron, vivos los queremos “parece que ahora podemos gritar que “Vivos se los llevaron, pero estamos analizando como los queremos “

 

Proponer una amnistía al crimen organizado es una verdadera traición a la patria, una que busca desesperadamente sanar las heridas, pero a través de la justicia, que busca obtener la paz, pero no a través de estos mecanismos. Esto es un verdadero peligro, porque en su insaciable búsqueda del poder está dispuesto a entregar el país a los criminales, para después gobernar sobre un cementerio, son tantas sus ganas de ser presidente que es capaz de pactar con el diablo, con la esperanza de que éste no venga a reclamarle su alma más tarde. Aún queda tiempo para detener esta locura.

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