You are here
Home > Editorial

Editorial | Vamos a perder el rumbo

 

Hace poco escuché decir a alguien que, si Andrés Manuel llegase a ser Presidente, México perdería el rumbo. Me fue inevitable pensar en cuál. Si acaso hemos tenido un rumbo ese ha sido el de las malas decisiones, durante los gobiernos panistas se logró reestructurar el panorama diplomático y macroeconómico del país y ya durante el sexenio del actual presidente se logró estabilizar una política monetaria de tal manera que fuese coherente con lo que ocurría alrededor del mundo. Además de estos logros, en el gran panorama, no ha existido un rumbo que sea percibido por todos los mexicanos.

 

Los programas de políticas públicas son desechos cada sexenio sin importar que tan exitosas hayan sido, el sucesor que viene con colores nuevos, quiere señalar que esos programas son suyos y que no habrá nada que haga mención de los muertos. En este esquema sexenal, los gobiernos cambian demasiado entre un periodo y otro, lo que antes era populista ahora deberá ser conservador y así sucesivamente. Nada produce tantos cambios como un fin de sexenio. En este panorama, resulta difícil hablar de rumbo, sobre todo en un gobierno con tan pocos aciertos como éste.

 

Si acaso tenemos rumbo, ¿conviene cambiarlo? La pregunta parece tonta. Considerando a nuestro país en el gran panorama, por supuesto que conviene cambiar de rumbo, habrá que ver qué tan radical. Si pudiéramos pedirle al próximo presidente que mantenga programas de su antecesor qué le pediríamos.  Antes que nada, finanzas responsables, el gasto público aumenta año con año, pero también lo hace la base tributaria de nuestro país, a pesar de esto, a los gobiernos locales nada les ha impedido endeudarse de forma astronómica, para el caso de la federación aunque no funciona en las mismas proporcionas, se trata de una deuda manejable y necesaria, modificarla a la baja un poco y limitar el gasto público sin dejar de hacerlo, cortar de tajo todo gasto con base en discurso populista de reducir la deuda, no traería otra consecuencia que una contracción del crecimiento, el gasto es público es necesario y bueno siempre que es vigilado.

 

Las reformas provocaron un caos en las calles y la opinión pública, sin embargo, la creación de una mayor y eficiente recaudación fiscal es lo que este país necesita. Con tan poca recaudación fiscal (alrededor del 14% del PIB) es casi un milagro que haya servicios en las calles, la reforma fiscal busca que se amplíe la base tributaria de tal forma que todos paguemos lo que nos corresponde, especialmente el sector informal. La reforma energética pretende dejar una derrama económica de cientos de miles de millones de dólares, que eventualmente se verán reflejados en las zonas en donde se están llevando a cabo las rondas de licitaciones en todo el país, deshacerla no sólo sería desastroso internamente, internacionalmente México sería visto como un país en el que la inversión extranjera no está asegurada, dejando a los inversores con miedos de que esto se convierta en Venezuela.

 

Aunado a las reformas, este gobierno creó un plan para que se exploten otros polos de desarrollo, conocido como Zonas Económicas Especiales, la idea de este proyecto es que, en ciertas zonas del País como Salina Cruz en Oaxaca, Puerto Progreso en Yucatán y Coatzacoalcos en Veracruz, se den incentivos fiscales y económicos para que ahí se asiente la industria y se detone el progreso, además de ser zonas cercanas al mar, desde donde se pueden acceder a la rápida exportación de bienes.

 

El presidente tiene razón al menos en una minúscula parte, decir que en este sexenio no se ha hecho nada bien sería faltar a la verdad histórica. El progreso requiere planeación y no manotazos en el escritorio, las estrategias de seguridad en el sexenio han sido de este tipo y han provocado toda clases de calamidades, si se desea avanzar en algo deberá ser ahí. De igual forma, el estado de derecho en nuestro país pende de un hilo, en México no se respetan las normas y no se aplican de la forma correcta, la impartición de justicia ha sido secuestrada por redes de corrupción que favorecen solo a los que más tiene y tienden a ser más punitivas con los sectores marginados, en esos rubros tenemos mucho que hacer, pero no se escuchan tan a menudo en los spots de campaña o las propuestas de cada candidato. El progreso necesita planeación no manotazos en el escritorio.

 

No podemos permitir que los candidatos lleguen al día de la elección sin haber puesto estos temas sobre la mesa. Está en nosotros exigirles, seas del partido que seas, que se tomen en serio este tiempo de campaña y que nos propongan soluciones y nos prometan que lo que se hace bien se seguirá haciendo bien, nadie quiere que se gaste millones de pesos en papelería nueva, el país no está para egos.

 

Deja un comentario

Top