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‘Abuelita peregrina’ visita la Basílica de Guadalupe por segunda ocasión

Este domingo, Emma Morossini, “la abuelita peregrina”, regresó a la Basílica de Guadalupe para encontrarse una vez más con la Virgen.

Desde temprano tomó su bastón, se puso su gorra y sus tenis, y con todo el ánimo salió de un hotel ubicado en la delegación Gustavo A. Madero, rumbo a la Basílica.

En su camino se encontró con fieles mexicanos, quienes la saludaban y se tomaban fotos con ella, le agradecían y le daban la bienvenida a nuestro país.

Una de ellas la acompañó hasta el recinto, donde escuchó la misa que ofició el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Posteriormente, la abuelita peregrina subió al atrio. Frente a la Virgen, los asistentes reconocieron su fe.

Al salir, Emma Morossini expresó el cariño que tiene a los mexicanos.

Yo estoy muy contenta, muy muy entusiasta, en primer lugar, por los amigos y, en segundo lugar, por el pueblo mexicano, y todo el camino que he recorrido y la gente que me he encontrado, me ha recibido con mucha amistad, mucha cordialidad, como si yo fuera su familiar, me sentí abuela de todos”, dijo.

A sus 94 años, asegura que de todos los santuarios que ha visitado en el mundo, el de la Basílica de Guadalupe es su preferido.

Me dicen: ‘¿Cuál peregrinación, cuál santuario te entusiasmó más?’ Y yo siempre digo: “Guadalupe”, no me quieren creer. He visto mucho mundo, pero un pueblo, no por quedar bien, sino porque es verdad: un pueblo como el mexicano no he encontrado”, reiteró la “abuelita peregrina”.

Este sábado, y con la ayuda de la vara de un árbol como bastón, Emma llegó a la Basílica de Guadalupe.

Desde que salió de Monterrey, elementos de Protección Civil, de cada pueblo o región por la que pasó, le ayudaron con algún lugar para dormir y la gente que era testigo de su travesía le regalaba comida.

Emma Morossini es una peregrina incansable; ha visitado muchos santuarios de la Virgen en todo el mundo, pero dijo que al peregrinar a la Basílica encontró el amor y la ayuda de cientos de personas con las que se cruzó en el camino.

He visitado muchos santuarios de la Virgen en todo el mundo, pero nunca he encontrado un pueblo tan gentil y generoso que me haga sentir ese cariño”, aseguró.

Emma Morossini vive en Italia, pero tiene unos amigos en Monterrey, por eso inició su peregrinar desde ese estado.

El objetivo de su misión es promover la paz.

Es la cuarta vez que vengo, la primera fue hace 20 años y la última hace 10, yo pensaba que a los 80 años la vida termina y sigo viva a los 94, ahora me hace falta volver a abrazar a la Virgen, mis amigos me dicen ‘tú estás loca’, pero mientras la Virgen me guarde, lo haré y la Virgen me ha guardado tanto, bien y con amor, que he decidido venir sola, que son solo 400 kilómetros”, comentó.

Le preguntaron que cuál era su secreto para hacer tal hazaña y solo dijo: “El secreto no es secreto, es amar profundamente con el corazón en la mano a la Santa Virgen, que es nuestra madre”.

 

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